martes, 23 de mayo de 2017

Musicofilia: música y cerebro

"La música parece ser una invención cultural que hace uso de partes del cerebro ­desarrolladas para otros propósitos" Oliver Sacks, neurólogo.

"Todos los que estaban en la sala aquel día padecían tics, cada uno con su propio ritmo. Pude ver erupciones de tics, contagios de tics, que pasaban como una onda por los treinta y pico pacientes con Tourette que había allí. Pero cuando comenzó el círculo de percusión, liderado por Matt, todos los tics desaparecieron a los pocos segundos. De repente, había sincronización, e iban unidos como grupo, tocando al compás del ritmo"


Los síntomas del síndrome de Tourette son irrefenables tics del movimiento, pero también de un explosivo e inapropiado lenguaje. El que relata este curioso concierto de percusión es Oliver Sacks, un neurólogo que, más que de enfermedades o trastornos, habla de personas, y de cómo sus dolencias afectan a sus vidas y de qué manera conviven con ellas. A veces, a través de la música.

 "Todos nosotros (con muy pocas excepciones) podemos percibir la música, los tonos, el timbre, los intervalos, los contornos melódicos, la armonía y (quizás de una manera sobre todo elemental) el ritmo. Integramos todas estas cosas y “construimos” la música en nuestras mentes utilizando muchas partes distintas del cerebro. Y a esta apreciación estructural en gran medida inconsciente de la música se añade una reacción emocional a menudo intensa y profunda." 

“La música, única entre todas las artes, es a la vez completamente abstracta y
profundamente emocional. No tiene la capacidad de representar nada en particular o eterno, pero sí una capacidad única para expresar estados o sentimientos interiores. La música puede atravesar el corazón directamente; no precisa mediación. […] Y hay aquí, en fin, una profunda y misteriosa paradoja, pues mientras que esa música te hace experimentar dolor y pesar más intensamente, al mismo tiempo trae solaz y consuelo”.


En su obra "Musicofilia. Relatos de la música y el cerebro", cuenta sobre la neurología y la música: cómo el cerebro percibe e interpreta la música, y tiene el poder de despertar zonas dañadas de nuestra mente.

Hay personas que son incapaces de percibir la música como tal (amusia), que sufren de disarmonía o arritmia, como la condición del Che Guevara, de quien dice que “era famoso por su sordera al ritmo”. Mientras, otras poseen oído absoluto (Mozart), capaces de describir cualquier sonido en términos de notas musicales, o incluso de frecuencias. Como el caso de Frederick Ouseley, quien ya de pequeño decía: “papá se suena en Sol”. Hay quienes no pueden reconocer ninguna melodía, y las personas que como Martin, con retraso mental profundo, sabe de memoria más de dos mil óperas completas; es lo que se conoce como “savant” musical. 
 
A las personas con Parkinson les afecta "la música silenciosa del cuerpo", ese fluir y elegante del cuerpo, el movimiento normal con naturalidad y fluidez. Cuando caminamos, nuestro paso surge en un flujo rítmico, automático. En el parkinsonismo, este automatismo desaparece. "Es música lo que necesitan los parkinsonianos, pues sólo la música, que es rigurosa aunque espaciosa, sinuosa y viva, puede suscitar respuestas que también lo sean. Y necesitan no sólo la estructura métrica del ritmo y el movimiento libre de la melodía, sino la “voluntad” e intencionalidad de la música, para poder recuperar la libertad de su propia melodía cinética"

Clive Wearing, un músico y musicólogo inglés, a los cuarenta y cinco años sufrió una devastadora infección cerebral que afectó gravemente a su memoria. Su memoria es de siete segundos. La primera vez que escribió en su diario, anotó: 2.10 pm: esta vez estoy perfectamente despierto (…) 2.14 pm: esta vez estoy por fin despierto (…) 2.35 pm: esta vez absolutamente despierto… A su esposa le saluda como si fuera la primera vez en el día, cuando en realidad hacía tiempo que se encontraba en la habitación. Pero cuando Clive se sienta al piano, su capacidad para tocar el piano y el órgano, para cantar o dirigir un coro se conservan intactas, y su memoria se dilata.

En cuanto a la demencia “En el hospital donde yo trabajo –explicaba Sacks- y en un gran número de hogares de ancianos, hay muchas personas que tienen alzhéimer u otro tipo de demencias. Algunos están confundidos, otros agitados, los hay en un estado letárgico y también que han perdido el lenguaje. Pero todos ellos, sin excepción, responden a la música. Especialmente, a las viejas canciones que alguna vez conocieron. Estas melodías tocan los resortes de la memoria y de las emociones, que de otra manera permanecerían inaccesibles. Este tipo de lucidez puede durar horas después”.


"Uno nunca está sin nada, nunca es una tábula rasa (...) algunos aspectos esenciales del caracter, la personalidad y la persona, el yo, junto con algunas formas indestructibles de memoria, sobrevivien incluso en la demencia más avanzada." "En particular, la reacción a la música se mantiene, aun cuando la demencia está muy avanzada".

El video ‘Aive Inside’ (Vivo en mi interior), realizado por Michael Rossato-Bennett, muestra cómo Henry Dryer se sienta, desplomado sobre la bandeja atada a su silla de ruedas. Él no habla, y rara vez se mueve, hasta que un trabajador del hogar de ancianos le pone los auriculares. A continuación, Henry comienza a mover los pies, moviendo los brazos flexionados hacia adelante y hacia atrás, y canta en voz alta en perfecta sincronía con sus canciones favoritas. "Vemos a Henry inerte, tal vez deprimido, sin responder y casi sin vida. Entonces se le da un iPod que contiene su música favorita... Y en seguida se enciende" explica Sacks.

 
 















“La percepción musical, la sensibilidad, la emoción y otras formas de memoria musicales pueden sobrevivir mucho después de que otras formas de memoria han desaparecido. […] Oír una música conocida actúa como una especie de mnemotecnia proustiana, suscitando emociones y asociaciones olvidadas hace mucho tiempo, lo que le permite a los pacientes acceder a estados de ánimo y recuerdos, pensamientos y mundos que parecían haberse perdido del todo. En las caras se dibuja una expresión a medida que se reconoce la música y se experimenta su poder emocional”.

"La música forma parte del ser humano, y no existe ninguna cultura en la no esté enormemente desarrollada y valorada"."Para aquellos que padecen demencia (...) la música no es un lujo, sino una necesidad, y tiene un poder que está por encima de cualquier otra cosa para recuperarlos para sí mismos, para los demás, al menos durante un tiempo."

En 2015, Sacks descubrió que un melanoma ocular del que había sido tratado hacía nueve años se había reproducido y propagado al hígado. Le quedaban pocos meses de vida y encontró al último paciente a quien observar: a sí mismo. Y en cuatro emocionantes artículos en el New York Times, describió esos momentos de confusión física.
Su párrafo final es una oda a la vida bien vivida.

    “Y ahora, débil, sin aliento, con mis músculos, antes firmes y ahora desvanecidos por el cancer, me encuentro pensando cada vez más, no en lo espiritual o sobrenatural, sino en lo que significa vivir una vida buena y plena – logrando una sensación de paz interior. Mis pensamientos se van al sabbat, el día de descanso, el séptimo día de la semana, y quizás también el séptimo día de la vida misma, cuando uno puede sentir que el trabajo está hecho, y puede, en consciencia, descansar.”

jueves, 11 de mayo de 2017

18 expresiones divertidas por todo el mundo: humor de idiomas

Los sueco no dicen "no te preocupes", dicen "No hay vaca en el hielo" (Det är ingen ko på isen)

Los suecos no dicen que alguien "no tiene que trabajar para llegar a donde está", dicen "se desliza en un sándwich de camarón." (Att glida in på en räkmacka)


Los suecos no dicen "el uno por el otro la casa sin barrer", dicen "se cayó entre sillas" (Det föll mellan stolarna)
Los húngaros no gritan "Hey, estás bloqueando mi vista!". Gritan "¡Tu papá no era un vidriero!" (Apád nem volt üveges!)

Los húngaros no dicen que es "de buen corazón", dirán "puedes extenderlo en el pan" (Kenyérre lehet kenni ).

Los húngaros no dicen: "no se puede hacer nada", dicen: "No se puede quitar el tocino de un perro" ( Kutyaból nem lesz szalonna).

Los húngaros no dicen "no vale la pena el esfuerzo", dicen "vale tanto como un beso a una persona muerta" (Annyit ér, mint halottnak a csók).



Los húngaros no preguntan a los niños pequeños: "¿Por qué lloras?", Preguntan: "¿Por qué le das de beber a los ratones?

Los húngaros no "saltan de alegría", son "tan felices como un mono sobre su cola" (Örül, mentón majom a farkának).
bebida los ratones?" (Miért itatod az egereket?).

Los tailandeses no dicen que dos personas conocen los secretos una de la otra, dicen "La gallina ve los pies de la serpiente y la serpiente ve las tetas de la gallina" (ไก่เห็นตีนงู งูเห็นนมไก่)


Un tailandés no mata moscas a cañonazos, sino que "monta un elefante para atrapar saltamontes" (El ขี่ช้างจับตั๊กแตน , K̄hīcĥāngcạbtạktæn.)

Un alemán no dice "vive de lujo", dice "vive como un gusano en tocino" (Leben wie die Made im Speck)

Un chino no dice que alguien exagera, sino que "infla una vaca" (吹牛 chuīniú)


Un ruso no engaña, dice que "cuelga fideos en los oidos" (Вешать лапшу на уши, veshat 'lapshu na ushi)

Un polaco no dice "no estás bien informado", dicen "¿Te caíste de un árbol de Navidad?" (Z choinki się urwałaś?)

Un indonesio no "ve la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio", lo que hace es "ver un germen en el mar, pero no un elefante en el propio párpado" (kuman di seberang lautan tampak, gajah di pelupuk mata tak tampak)

Un armenio no te pedirá que le dejes de molestar, te suplicará "deja de planchar mi cabeza!" (Գլուխս մի արդուկիր)


Y un polaco no dirá "no es mi problema", dice "No es mi circo, no es mi mono" (nie mój cyrk, nie moje malpy)


¿Conoces alguna expresión divertida para incluir?

Fuentes:
http://www.fluentu.com/blog/idioms-from-around-the-world/?lang=en
https://matadornetwork.com/notebook/17-funniest-hungarian-expressions-use/
http://blog.ted.com/40-idioms-that-cant-be-translated-literally/

viernes, 21 de abril de 2017

Una pelea de lagartos, o no hay pelea sin importancia.

En 1969, Amadou Hampaté Bâ contó ante el Consejo ejecutivo de la UNESCO, del que formaba parte, este cuento, para concienciar sobre los peligros potenciales del conflicto árabe-israelí.

Y nadie le supo escuchar... 

“No hay pelea sin importancia”. Cuando se inicia una pelea, ya sea entre “gallos”, como en la versión recogida en Guinea Conakry, o entre “lagartos”, como en la recogida por Hampaté Bâ de Malí, no se puede siempre prever ni las proporciones que puede alcanzar, ni las consecuencias.

“No hay pelea sin importancia, de la misma forma que no hay fuego sin importancia. El fuego y las peleas son las dos únicas cosas que pueden engendrar hijos mayores que ellos.”

Un nuevo silencio y continuó: “Abrid bien las orejas y escuchad esta historia”:

Hace mucho tiempo cuando la armonía reinaba y todas las criaturas de la tierra se entendían bien, un
 
Un día, la familia tuvo que ausentarse durante varios días para ir a los funerales de un hombre 
importante de un pueblo vecino. En casa sólo quedó la abuela que estaba cansada.

Antes de marchar, el cabeza de familia llamó al perro y le dijo:

- ¡Perro! En mi ausencia, tú serás el guardián de la casa. Tiéndete en la puerta del cercado y vigila todo lo que pasa dentro y fuera. No te muevas bajo ningún pretexto. Si ocurre algo, encarga a los otros animales de solucionar el problema.

Al día siguiente, cuando apenas se despertaba el sol, el perro oyó un ruido en la cabaña donde dormía la anciana bajo una mosquitera. Vio pasar al gallo que, como siempre había madrugado y buscaba los granos de mijo que podían haber caído de los morteros. Le gritó:

- ¡Gallo! ¡Gallo! ¿Qué es ese ruido que viene de la cabaña donde descansa la madre del amo?

- Son dos lagartos que se pelean desde hace un rato por una mosca muerta.
hombre acomodado vivía con su familia en varias cabañas rodeadas de una gran empalizada. En el corral, deambulaban libremente varios animales: un perro, un gallo, un macho cabrío, un buey y un caballo.

- Por favor, Gallo ve a pedirles que dejen de pelearse y si no te hacen caso oblígalos a separarse. La madre del amo está enferma y el ruido le puede molestar.

El gallo indignado levantando la cresta cacareó:

- Pero ¿qué dices perro? ¿Me pides a mi, rey del corral que anuncia cada mañana la salida de sol, que vaya a ocuparme de una triste pelea entre lagaros? ¡No es asunto mío!

Y sacudiendo sus largas plumas siguió picoteando.

Viendo que el gallo no le hacía caso, el perro fue llamando a cada uno de los animales para pedirles que pararan la pelea de los lagartos. Ninguno de ellos aceptó ocuparse de tal menudencia.

- ¡Si tanto te molesta esa pelea ocúpate tú de ella!, le dijo el macho cabrío que se marchó agitando la cabeza desdeñosamente.

El buey muy ofendido, hasta le amenazó con darle una cornada si insistía. El caballo alegó que siendo un animal pura sangre, consagrado sólo a competir en las carreras no podía ocuparse de semejante menudencia. Y sacudiendo su crinera, se alejó trotando.
 
El perro triste y desamparado agachó las orejas, apoyó el hocico sobre las patas delanteras. Veía a los animales paseando por el corral sin ocuparse de nada mientras el ruido de la pelea aumentaba.

De tanto agitarse, los lagartos cayeron del techo justo encima de la lámpara de aceite que estaba al lado de la estera donde dormía la anciana. La mecha saltó e incendió la mosquitera que pronto estuvo en llamas, lo mismo que la estera y el techo de paja. Los vecinos acudieron al oír los gritos de la anciana. La sacaron de allí como pudieron. Apagaron el fuego con calabazas de agua y llamaron al curandero, quien, después de examinar a la enferma que había sufrido graves quemaduras, pidió un pollo para hacer un sacrificio y cubrir con su sangre las quemaduras de la anciana.

Desgraciadamente la enferma murió. Había que avisar a su hijo. Un joven cogió el caballo y galopó como una flecha hasta llegar al pueblo donde se celebraban los funerales. Dio la noticia y el jefe de familia no se paró a buscar otra montura más fresca, saltó sobre el pura sangre, subió al muchacho en su grupa y a golpe de fusta y gritos emprendió la vuelta a galope tendido. Llegó a su casa al caer la noche. El caballo extenuado cayó cerca del perro sin poder dar un paso y murió:

El jefe de familia, después de presentar sus respetos a la difunta, dio orden para que cavaran la tumba. Según la costumbre del pueblo, antes de enterrar un difunto había que verter la sangre de un macho cabrio para “abrir” ritualmente la tumba. La carne serviría para alimentar a los que acudieran a los funerales para dar el pésame.

Dos hombres fueron a buscar al macho cabrío que descansaba a la sombra de un árbol. Lo arrastraron por los cuernos y lo llevaron al lugar de los sacrificios.

La anciana fue enterrada con todos los ritos y honores que exige la costumbre. Cuando pasaron los cuarenta días del fallecimiento. Tiempo necesario para que los difuntos se liberen de los vínculos que los unen al mundo terrenal, se celebró la ceremonia del “cuadragésimo” día al que acudían numerosos parientes y amigos de todos los pueblos cercanos. Para alimentarlos. El jefe de familia para alimentarlos a todos tuvo que sacrificar al buey.

Así termina la historia de la pelea de los lagartos por una mosca, una simple riña de la que nadie quiso ocuparse y que provocó una gran tragedia.

Fuente:
Cuento de Hampaté Bâ, Cuentos de los sabios de África
(Para saber más de este conflicto, pinchar aquí.

jueves, 6 de abril de 2017

Narciso y Eco: la flor y la voz

El dios del río Cefiso y la ninfa Liríope tuvieron un hijo al que pusieron el nombre de Narciso. Cuando nació, consultaron al adivino Tiresias sobre el futuro de su retoño, el cual les anunció que tendría una larga vida si evitaba contemplarse a sí mismo. Para prevenir que el niño viera su imagen en las aguas del Cefiso, sus padres decidieron separarse y Narciso se fue a vivir con su madre en un paraje lejos del río.

Narciso creció y se convirtió en un joven muy hermoso. Muchas doncellas se enamoraron de él apasionadamente, pero Narciso rechazaba su amor. Una de ellas fue la ninfa Eco, quien corrió la misma suerte. La joven no pudo resistir verse rechazada, pues tanta era la pasión que sentía por el joven. La desesperación le llevó a Eco a recluirse en las montañas, lejos de todo contacto con el mundo. La ninfa sólo pensaba en su amor y dejó de comer de forma que adelgazó tanto que quedó convertida en voz, capaz únicamente de repetir el final de las palabras que escuchaba.

Las jóvenes rechazadas, clamaron venganza a Némesis, quien hizo que, tras una cacería, Narciso sintiera sed y se acercara a una fuente para beber. Al inclinarse sobre el agua contempló su propio reflejo y quedó enamorado de él. Tal fue el amor que sintió por aquella imagen, que se olvidó de todo y se quedó contemplándolo hasta que pereció. En el lugar donde murió nació una flor a la que en su honor dieron el nombre de narciso.


Narciso era un joven excepcionalmente bello, pero su hermosura era sólo un reflejo. Todas las doncellas que lo contemplaban quedaban irremediablemente enamoradas, pero no de Narciso, sino de lo que él reflejaba, que no era sino la belleza ideal de ellas mismas. ¿Qué veían, entonces, las muchachas en el rostro de Narciso? No otra cosa que a ellas mismas sin ningún defecto, con una belleza ideal. Por eso no podían resistir ser rechazadas por Narciso, ya que lo eran, en el fondo, por la belleza a la que podían aspirar.

La ninfa Eco ejemplifica a la perfección la desesperación de quien no puede alcanzar lo que cree que debe ser su ideal. Eco ha sido rechazada, no puede verse reflejada en su ideal, por lo que se deja morir de hambre. Si sigue comiendo, si sigue viviendo, nunca llegará a la perfección. Ella sabe que lo que le impide llegar a esa belleza perfecta es su propia corporalidad, por eso, renuncia a su cuerpo y se queda con el reflejo que ha visto en Narciso. La única prueba de su existencia real es la voz que repite el final de las palabras que escucha. A Narciso le ocurre exactamente lo mismo, se enamora de su propio reflejo, del reflejo de su perfección, y queda paralizado y muere, convertido en flor.



  “Cuerpo” 
de Magda Piñeryo
  
 Hoy me desperté harta de la infamia
 de las cintas métricas
del gris y de la tristeza

 Y me pinté de preciosos colores,
te pinté de preciosos colores.

Hoy me levanté hermosa
Porque te abracé
Y abracé lo que soy
Porque elegí no vestir más muerte
Para vestirte de amor
Para vestirme de amor.

Lejos de cobardías y desprecios
De la roña ajena puesta sobre mí y sobre ti
De la pesadez de su mirada sobre vos
Sobre mí.

Me limpié su mugre
Te quité  su mugre
Y me puse alegre.

Hoy me sentí capaz
Y como siempre me obligaron a odiarte,

Hoy me obligué a amarme.
Y como siempre me obligaron a morir,

Hoy te obligué a vivir por sobre todas las cosas.
A renacer de las cenizas
No como ave fénix
Sino como gorda que despierta
Por fin
Del letargo.

Hoy tu suavidad,
Redondez y esponjosidad
Me robaron una sonrisa
Mientras me aferraba a tu firmeza.
Y prometí que nunca más derramaría una lágrima en tu nombre
(Cuerpo gordo )
Ni en mi nombre
(Magda )
Que es lo mismo
(gorda )

Prometí,
Aunque soy consciente
De que mañana al despertarme empezará
una nueva vieja guerra.
Y volveré a pelear contigo, querido amigo.
Desde ya:
Perdóname.


           
Del libro "STOP GORDOFOBIA y las panzas subversas"
http://stopgordofobia.com/


Cuento del libro "Cuéntame un mito" de Carlos Goñi.    
                                                               

miércoles, 15 de marzo de 2017

Antropología de la salud: los niños éticos.

La medicina cura una enfermedad, pero no a un enfermo, es decir, a un hombre inscripto en una trayectoria social e individual”. David Le Breton, antropólogo.
  
... frente a las enfermedades que genera la miseria, frente a la tristeza, a la angustia y al infortunio social de los pueblos, los microbios como causa de enfermedades son unas pobres causas...” Dr. Ramón Carrillo.


El Dr. Carlos E. García Martínez, decidió estudiar antropología para entender mejor enfermedades de las que nunca le hablaron en la escuela de medicina, pero que sí le hababan en San Felipe de Jesús, situado en el Municipio de Texcoco (México). Allí aprendió otras costumbres y tradiciones, creencias, cosmovisión... en el concepto de salud y enfermedad; en la 'relación' médico-paciente.

"La inquietud de estudiar antropología salió como consecuencia de un choque cultural, que tuvo lugar cuando me mandaron hacer mi servicio social. Es un momento fundamental en la vida de todos los médicos porque enfrentas una realidad social que está en las comunidades distantes.
Fue un gran desconcierto personal cuando me llevaban a consulta muchos padecimientos que jamás había escuchado en la universidad ni en la vida familiar."

"Imagínense la angustia del médico que tiene que consultar padecimientos como "caída de la mollera", "pérdida de la sombra" "niños que están enfermos de susto" o de "empacho", "niños éticos". Yo no sabía de que se trataba. Después lo supe, la etiques es una manera de nominar a una desnutrición severa, pero para mi era angustiante porque le preguntaba a mi enfermera: ¿y cuales son los niños éticos? y ella que me asesoraba me decía "los éticos son como los marláchicos" "¿y cuales son los marláchicos??" "pues como los chípiles"
Eso empezó a generar la preocupación de que los estudios de medicina no eran suficientes para este México nuestro."

"La mayor angustia llegó cuando me llevaron a consulta niños clasoludos, enfermos de clasol. La denominación que sobreviene a los niños menores de un año cuando son tomados en brazos por el padre, después que éste viene de andar con otra mujer." 
 "De entrada el pensamiento que me vino fue el negarlo, dije eso no es posible, uno no puede enfermar de eso y eso no me enseñaron en la universidad. Pero me desconcertó cuando me describieron la sintomatología y yo la veía claramente: eran niños irritables, tenían abundantes legañas (chingiñas decían ellos), pero el tercer diagnóstico era que cruzaban las piernitas "como tijeritas"."

"Era una unidad médica rural, y atendía a 4 o 5 comunidades, y realizaba hasta 40 consultas. La mayoría no eran padecimientos tradicionales, pero sí había un buen número de casos de este tipo."

"Este país es de una diversidad asombrosa, son 62 por lo menos, cosmovisiones diferentes del mundo, de la vida. Yo ya llevaba el virus de la antropología, llevaba mi cuadernito personal con mis propias notas. Me llamó mucho la atención la cantidad de consejas y de diálogos que escuchaba yo a los pacientes y no sólo en comunidades rurales sino en ciudades. Así que escribí el libro: 
"La puericultura y la mitología popular en México" Pretendía analizar desde el punto de vista del médico hospitalario que tanto hay de cierto o no en esos conceptos en los que fuimos criados. ¿Es cierto que si a los niños se paran tiernitos se pandean? ¿Es cierto que si le limpian la baba, se empachan? ¿Las mujeres, si salen durante el eclipse, el niño sale cucho? Logre compilar 50, cuando todavía no era antropólogo. Ahora, lo escribiría de manera diferente, no tan irrespetuoso como fui en aquel tiempo, mi incomprensión me hacía ser irreverente, mordaz."

Ahora lo sabemos, el espanto o el susto tiene ya sus protocolos, están más estudiadas. 

¿Qué le pasó?, se asustó, por eso está enfermo. Si lo dicen así, se ve como una superstición tonta; pero si el médico afirma: “está con stress”, ahí sí lo entiendes. Es un problema de semántica. Hay que usar la palabra correcta, pero en el fondo es lo mismo. Que venga un médico a explicarme cómo funciona el stress, eso tiene tanta dificultad como cuando un curandero me quiere aclarar qué es el susto.” explica otro antropólogo médico, Fernando Cabieses.
Por otro lado, también está el contexto económico-cultural, en múltiples casos la pobreza y el hambre. La antropóloga Nancy Scheper-Hugues, en su libro “La muerte sin llanto”, analiza este punto:

...No quisiera cometer el error de simplemente hacerlos equivalentes [al hambre y a los “nervios”] o sugerir que desnudando las capas culturales que rodean la diagnosis nervos, siempre vamos a encontrar en su base el hambre.” "En el contexto particular que analizamos, la cuestión que nos debemos preguntar es: ¿cómo han llegado estas personas a verse a sí mismas en primer lugar como “nerviosas”, y sólo en un segundo plano como hambrientas?"

"Aunque algunos eran graciosos" admite el Dr. Carlos E. García Martínez, "como que a los niños hay que amarrarles la manos de chiquitos para que de mayores no sean tentones", "que si a los niños les hablan por la espalda, se vuelven bizcos", que si les hacen cosquillas en los pies, se vuelven mudos. Que si a los niños les hablan cuando están dormidos, se vuelven sonámbulos, o que si a los niños les sientan antes de 3 meses "se le caen los cachetes".


Fuente:
https://www.ivoox.com/de-medicina-a-antropologia-de-audios-mp3_rf_1854701_1.html
http://www.scielo.cl/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0717-73562010000200002
Nancy Scheper-Hugues, “La muerte sin llanto”
http://www.elortiba.org/carrillo.html
 

miércoles, 8 de marzo de 2017

Sexo/género y raza/etnicidad: biologizando las diferencias sociales.

"Si reconocemos que cada talento humano nos resulta necesario y que no podemos permitimos el lujo de desperdiciar ningún
don a causa de barreras artificiales de sexo o raza o clase o nacionalidad, una de las cosas que debemos saber es si las supuestas diferencias entre los sexos son una mera elaboración establecida sobre una disparidad natural intrascendente con la que podemos enfrentarnos fácilmente en un mundo fértil en invenciones".
Margaret Mead.Male and female. 

A study on the sexes in a changing world.
"Los sistemas sexo/genero y raza/etnicidad son nociones peculiarmente vinculadas al debate naturaleza/cultura

Tanto el sexo como la raza son conceptos que hunden sus raíces en la biología y, por tanto, en la «naturaleza». 
Ambos conceptos pretendían una biologización de las diferencias sociales presentándolas como inmutables y estableciendo la imposibilidad de cambio por razones «naturales». 

En el siglo XIX, consolidada la sociedad de clases, aparece la ilusión de la igualdad de oportunidades y el espejismo de que cada persona es dueña de su destino. Pero si todas y todos somos «iguales», ¿Cómo mantener las desigualdades y el orden establecido? Verena Stolcke sugiere que la naturalización de las desigualdades sociales se revela necesaria para mantener el orden social imperante: 

«Es esta amenaza de contestación del orden establecido lo que provoca a su vez que las desigualdades sociales sean "naturalizadas"» (Stolcke, 1992: 103). 

De esta manera, se justifican las desigualdades económico-sociales en función de la construcción de maquiavélicos razonamientos como creer que los individuos discriminados no aprovechan las oportunidades que la sociedad les ofrece debido a su inferioridad, a deficiencias personales innatas, hereditarias, etc. Como señala Stolcke:  

«Es decir, el culpable es el propio individuo o colectivo, o mejor dicho aún, su dotación biológica, su falta intrínseca de "talento" o de civilización más que el orden socio-económico existente» (Stolcke, 1992: 103). 

En el siglo XX, el holocausto judío ocasionó un aborrecimiento generalizado de las teorias racistas nazis y aceleró la aparición de nuevas categorias de análisis que repudiaban la biología como explicación de las diferencias. Precisamente el término «etnicidad», que pone el acento en la dimensión cultural de las diferencias, fue utilizado por primera vez en 1953 (Stolcke, 1992: 94). 

En la actualidad, la mayor parte de las investigaciones coinciden en afirmar que no existen «razas» en términos exclusivamente biológicos y que, por tanto, la desigualdad y la exclusión social atribuidas a diferencias raciales son construcciones culturales. Hay incluso antropólogos que aspiran a eclipsar del léxico la palabra «raza», apoyándose en la genética y la sociobiologia. Sin embargo, aunque en la gestación del concepto de género probablemente tuvieron un fuerte impacto las nuevas teorías que pretendían acabar con el determinismo biológico como justificación de la inferioridad, el nuevo contenido de la palabra «género», ligado al ámbito de lo «social», no aparece basta los años 80, aunque anteriormente existan trabajos en los que se diferencia el sexo social del sexo biológico.

Una diferencia importante es que la raza se subdivide en varias categorias, permitiendo una mayor variabilidad, mientras que el sexo se presenta como dual, lo que quiza dificulta aún más su deconstrucción. Actualmente, en la mayoría de las corrientes antropológicas, la raza, cuando menos, se debate, si no se niega, mientras que el sexo (y el dimorfismo sexual) apenas se discute como entidad estrictamente biológica y practicamente no se niega; desde luego, no existe ninguna intención de suprimirlo del vocabulario (si exceptuamos la recientísima y minoritaria corriente de antropología queer). 

Esta persistencia nos lleva a preguntamos: ¿Son más necesarias las diferencias de género en las sociedades de clases para el mantenimiento del orden social y, por ello, más difíciles de deconstruir? 

Probablemente, la deconstrucción del sexo sea mucho mas perturbadora que la deconstrucción de la raza."

Aurelia Martín Casares,

domingo, 19 de febrero de 2017

Etnomatemáticas: las matemáticas como construcción cultural.

"Decimos que nuestros números, nuestra aritmética, nuestra matemática son "puras" "por  la  misma  razón  que  ciertos  animales  lo  son  para  los  llamados  salvajes:  son  puros  porque  no deben tocarse, pues forman parte de ese sustrato de creencias fundamentales que nos constituyen y sin las cuales se desfondaría el orden social" Emmánuel Lizcano.

Las etnomatemáticas es el estudio de la relación entre las matemáticas y la cultura. La forma en que entendemos las matemáticas influye en nuestra cultura y cómo vemos el mundo, mientras que nuestra cultura influye en cómo entendemos las matemáticas.

Sí, ese sistema de conocimientos objetivos, exactos, y rigurosos no es un modelo único. Las matemáticas también son productos culturales, y cambian, no solo de un lugar geográfico a otro, sino también de un momento histórico a otro. Contamos, medimos, calculamos, lo calculamos y diseñamos de manera diferente, y esto es algo bueno: responde a las necesidades que la sociedad impone.  La etnomatemática invita a visibilizar el saber matemático presente en todas las culturas, como una forma de suscitar reflexiones críticas que permitan reconocer los propios saberes matemáticos.

"¿Qué  ocurre  si  invertimos  la  mirada?" se pregunta Emmánuel Lizcano, matemático, filósofo y sociólogo.  "¿Qué  vemos  si,  en  lugar  de  mirar  las  prácticas populares  desde  ‘la  matemática’,  miramos  la  matemática  desde  las  prácticas  populares?  ¿Qué  vería  un algebrista  chino,  de  ésos  que  despreciaban  los  primeros  misioneros  jesuitas,  al  observar  las  prácticas matemáticas  que  desarrollaban  los  Galileo,  Descartes  o  Vieta  que  vivían  en  las  ciudades  centroeuropeas de  la  época?  Vería,  ciertamente,  una  gente  muy  torpe  en  el  manejo  de  las  ecuaciones  algebraicas.  Una gente  en  la  que  nuestro  chino  encontraría  ‘rastros’  de  ciertos  conceptos,  como  los  de    zheng,  fu  y wu. Conceptos  a  los  que  esos  exóticos  europeos  llamaban,  respectivamente,  ‘número  positivo’,  ‘número negativo’ y ‘cero’, aunque el empleo que de ellos hacían era aún muy primitivo. Vería que todavía en el s. XVIII  de  su  era,  la  cristiana,  el  pensador  al  que  ellos  más  apreciaban  y  llamaban  Emmanuel  Kant,  aún discutía si "fu" debía considerarse o no un número, al que denominaba ‘negativo’, como si le faltara algo o fuera  algo  malo.  Vería  también  ‘embriones’  de  ciertas  operaciones,  como  la  operación  "xiang  xiao"  (o ‘destrucción mutua’), mediante la cual sus antepasados chinos habían desarrollado un método con el que resolvían,   desde   tiempo   inmemorial,   sistemas   de ecuaciones   lineales   con   varias   incógnitas.   Y seguramente  se  indignaría  al  enterarse  de  que  ese  método  fue  objeto  de  piratería  matemática  y  llegó  a estudiarse en Europa como el método de Gauss, borrando toda huella de su origen.
 
Pero si nuestro algebrista chino fuera también antropólogo, (...) se  explicaría,  por  ejemplo,  las  dificultades  europeas  para  manejar  el  concepto  de  "wu",  que  en ocasiones  intuían  bajo  el  nombre  de  ‘cero’,  poniéndolas  en  relación  con  el  obsesivo  horror  al  vacío  que experimentaba  esa  cultura.  Un  horror  al  vacío  que  llevaba  también  a  sus  físicos  a    llenar  el  espacio  de fluidos misteriosos (como ése que llaman éter) y forzaba a sus pintores a llenar los cuadros de pintura, sin dejar que nada del lienzo vacío (wu) original quedara a la vista al finalizar la obra. ¿Cómo iban a moverse a gusto con los números positivos y negativos si carecían de los conceptos de yang y de yin? ¿Cómo no iban a considerar que sólo eran números naturales, los números positivos, si para ellos sólo existía lo que estaba lleno, lo que tenía entidad, y el resto eran sólo puras fantasías de la imaginación, como decía aquel tal  Descartes  para  referirse  a  esos  números  que,  por  eso,  llamó  números  imaginarios?  ¿Cómo  no  iba  aparecerles  absurda  una  operación  como  el  xiang  xiao  (o  ‘destrucción  mutua’)  cuyo  objetivo  era  obtener ceros  en  una  matriz  de  números,  es  decir,  construir  voluntariamente  esos  vacíos  que  tanto  horror  les producían? 

El etnólogo Marcel Granet advertía que en China: "Los  números  no  tienen  como  función  la  de  expresar magnitudes: sirven para ajustar las dimensiones concretas a las proporciones del Universo (...) En vez de servir  para  medir,  sirven  para  oponer  y  para  asimilar.  Las  cosas,  en  efecto,  no  se  miden.  Ellas  mismas tienen  sus  propias  medidas.  Ellas  son  sus  medidas”. “Los números  no  son  más  que  emblemas:  los  chinos  se  cuidan  mucho  de  ver  en  ellos  signos  arbitrarios  que expresan  forzosamente  la  cantidad”.

"El  número  chino" explica Lizcano,  "más  que  medir,  clasifica,  tiene  una  función principalmente  protocolaria.  Así,  el  ‘uno’  es  el  ‘entero’,  expresa  el  hueco  o  pivote  (que  también  se  dice como "tao") sobre el que gira la rueda, desencadenando las alternancias, las oposiciones y trans-fusiones de los  opuestos  entre  sí.  Estas  oposiciones  son  las  que  se  dicen  en  el  ‘dos’,  que  nada  tiene  que  ver  con  la suma de ‘uno’ más ‘uno’: ‘dos’ es la Pareja en la que alternan, distinguiéndose y confundiéndose, el yin y  el  yang.  La  serie  de  los  números  no  comienza,  pues,  sino  con  el  ‘tres’.  A  partir  del  ‘tres’,  primer número, los restantes números son etiquetas de ‘lo numeroso’, de lo cual el ‘tres’ es la síntesis: de ahí que en  él  se  exprese  la unanimidad. 
 
"Los números yoruba no son adjetivos  o  adjetivos  sustantivizados,  como  los  nuestros  (hijos  del  sustancialismo  griego),  sino  verbos. Verbos  cuya  actividad  proyecta  lo  comunitario  sobre  los  objetos  a  contar.  Así,  su  sistema  numeral tampoco  comienza  por  el  uno,  pero  por  razones  bien  distintas  a  las  chinas  o  las  platónicas.  Su  sistema numeral  comienza  con  agregados,  en  los  que  sólo  después,  por  un  proceso  de  desagregación  o sustracción, se van produciendo fracturas, mediante el uso concurrente de las bases veinte, diez y cinco."

"Los  que,  desde  pequeños,  hemos  llamado  ‘números  naturales’  son tan poco naturales como el individuo, el mercado o la evidente "salida" del sol cada mañana. Es decir, su naturalidad es el refinado producto de una construcción social muy determinada."

Se  desconoce que el objeto matemático más antiguo de la humanidad  (35.000 años a.C.) el hueso de Lebombo, fue encontrado en Suazilandia (África del Sur). Se trata de un fragmento de hueso de mandril marcado con 29 muescas que servía para contar, calcular y llevar el tiempo, para controlar dos ciclos muy importantes para el ser humano, el lunar y el menstrual. Un calendario todavía  usado por algunos grupos khoisan en Namibia. Después, otro hueso llamado de Ishango, de hace 20.000, aparece en la ciudad de Leopoldville (hoy Kinshasa). Es una complejidad mucho mayor que el hueso de Lebombo. La columna central tiene 48 muescas, pero están agrupadas de manera significativa. Comienza con un grupo de 3 y luego otro de 6 (el doble); sigue un grupo de 4 marcas y otro de 8 (otra vez el doble); y luego aparece un grupo de 10 y otro de 5 (la mitad), para terminar con un grupo de 5 y otro de 7. Desde luego, no parecen fruto del azar o la arbitrariedad y revelan un cierto conocimiento de cálculos complejos, como la multiplicación y la división.

Pero las dos columnas laterales son aún más sorprendentes. En la izquierda, las muescas están agrupadas formando cuatro números, 19, 17, 13 y 11, es decir, todos los números primos comprendidos entre el 10 y el 20. Por su parte, en la columna de la derecha los números representados son el 11 (10+1), el 21 (20+1), el 19 (20-1) y el 9 (10-1).
 
Todos los números de las dos columnas laterales son impares y, además, en cada una de las dos columnas laterales se cuentan 60 muescas. La columna del centro tiene 48 marcas. Tanto el 60 como el 48 son múltiplos de 12 y esto no es una cuestión menor, ya que los pueblos africanos antiguos usaban la base 12 para contar y no la base 10 que es la aceptada hoy universalmente. Teniendo esto en cuenta, los números de la columna central cobran un nuevo significado: 3+6 (9, es decir, 12-3); 4+8 (12); 10+5 (15, es decir, 12+3) y 5+7 (12).

En la columna lateral derecha, sin embargo, parece que se utiliza la base 10, mientras que en la columna izquierda aparecen los números primos. Este hecho ha llevado a la conclusión a algunos matemáticos de que estamos ante una especie de herramienta que servía para hacer conteos usando las dos bases.

En otros yacimientos africanos, como Shankeinab (Sudán) y Nagoda (Egipto), se han encontrado petroglifos con incisiones similares a las de Ishango que también utilizan la base 12. Sin embargo, en todos los casos son posteriores, lo que apunta a que este lugar situado junto al lago Eduardo fue un auténtico centro de irradiación de cultura y conocimiento de la antigüedad.








Fuentes:
http://guinguinbali.com/index.php?lang=es&mod=news&task=view_news&cat=2&id=708
http://www.unavarra.es/puresoc/pdfs/c_salaconfe/0-Lizcano-03-1.pdf
http://www.redacademica.edu.co/archivos/redacademica/proyectos/pecc/centro_documentacion/caja_de_herramientas/serie_2_metodologias/etnomatematica_africana.pdf